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Ricardo
Chile
While I was a kid I really liked to draw little comics. When I was on school I drawed on free times, sometimes a badass character, sometimes a detailed background. Also I discovered I could write some nice stories from just some fragments of text.
Then... something happened. I lost that impulse for drawing, for writing. And some years passed away.
So, after a while lost, I found a game interesting enough for write about it. At first it was some short descriptions about my feelings from the game, but then that story grew more and more. So, with that I also recovered the enjoyment for drawing and started to sketch some characters. Then I decided to come here, to DeviantArt, and put together my work, so it won't be lost as the others I did when I was on school, where I could learn from others and enjoy great deviations.
Now, I even made some friends, like xAmeChanx and SolKorra, of who I'm learning a lot. I'm improving my stories, I'm improving my drawings and also I'm trying new styles. It's good to be here :-)
Interests
Some time has passed from the last journal (Let's not count the Easter one :icondragonkekeplz:). In the end, this month I couldn't be as productive as I wanted either. To finish the last drawing "took me" a month. In quotation because, although it was the time between I started and finish it, there's no way it could take so long, and I guess I found the reason of so much procastination: The best moment for draw something is precisely when the idea comes, when the inspiration is in the air, when the wish of drawing is there. If it's drawed later, that passion fades, and, although working on that, it's not the same.
Normally I had a list for things to do in the day for avoid procastination, but then I forced myself to do things I already didn't want. So I changed it for a list of projects and ideas, so I can choose what to do in the moment. Hope I don't hesitate now about what to do exactly XD

I have the intention of do a couple projects and several drawings. I'm not out of ideas, but I hope now I can stop thinking about what to do and instead I just do it :iconherotimeplz:



Tiempo ha pasado del último journal (Bueno, no contemos el de Pascuas :icondragonkekeplz:). Contrario a lo que esperaba, este mes tampoco pude ser tan fructífero en lo que a arte se refiere (Hmm, creo que en nada prácticamente :iconmiseryplz:). Terminar el último dibujo "me tomó" un mes. Entre comillas porque, aunque es el tiempo que pasó entre que lo empecé y lo terminé, de ningún modo debía tardar tanto, y creo que encontré la razón de tanta procastinación: El mejor momento para dibujar algo es exactamente cuando uno tiene la idea, la inspiración, el deseo de hacerlo. Si se deja para después ese deseo disminuye y, aunque ya se esté trabajando en ello, no se sienten las mismas ganas. Claro, a veces hay complicaciones para llevar el dibujo a cabo (Como inspirarse en un bus, a medianoche cuando los ojos no dan para más o cuando uno está haciendo otra cosa).
Normalmente tenía una lista de cosas que hacer en el día para evitar el divagar y el dudar qué hacer, pero irónicamente eso, junto con seguir trabajando en un dibujo cuyas ganas se habían ido, hicieron que otras ideas, y por tanto otros posibles dibujos, vinieran y se fueran. Así que, para evitar esto, quité la lista diaria y sólo dejé un listado de ideas y proyectos. De este modo puedo hacer lo que tenga ánimos en el momento. Temo que esto me lleve a una indecisión sobre qué hacer a continuación, pero al menos ya no podré decir que "no tengo idea que hacer" XD

Por intención, tengo un par de proyectos grandes, además de varias ideas para dibujos. Los primeros los tengo aparcados hasta que termine con los experimentos y sepa que puedo terminar el proyecto (Y no suceda lo mismo que el fanfic de Diablo 3, que avanza a paso de caracol herido). De los dibujitos, usaré algunos para agregar un par más de entradas a un concurso antes de ponerme un poco más en serio con esto. O quizás debiera decir más decidido, pues también a veces, por tomar esto casi como un trabajo, termino estresándome innecesariamente.

Bueno, al menos el dibujo está terminado. A ver qué se me ocurre para las siguientes participaciones, que no volveré a cometer el error de comenzar otro dibujo que ya no tenga ganas de hacer. Quedarán aparcados hasta que vuelvan las ganas :-)
  • Mood: Artistic
  • Listening to: Miracle of Sound
  • Reading: Tutorials
  • Watching: Fairy Tail
  • Playing: Final Fantasy VIII
  • Eating: Bread with mermelade
  • Drinking: Coffee

Activity


Sin esperar respuesta, la cazadora se dirigió al sendero hacia la ciudad de Caldeum. Aún tan cerca del campamento se mantenía alerta. Con Belial controlando la ciudad, lo que más temía es que los Guardias Imperiales la atacasen y que, bajo alguna artimaña, hubieran engañado a los habitantes para que estén de su lado.
Afortunadamente para ella, nada fuera de lo común sucedió y entró a la ciudad sin problemas, aunque no pudo evitar el llamar la atención. Además de lo impresionante que debía ser para los locales su vestimenta y perturbadora su seguridad al andar bajo la situación reinante en el lugar, aún quedaban pequeñas manchas de sangre demoníaca en sus ropas y protecciones. Había efectuado una limpieza rápida de su equipo y ropas luego de comprobar las provisiones de la caravana, pero dejó para después las manchas más secas, en virtud del tiempo.
Por lo que pudo comprobar, los Guardias Imperiales se mantenían cerca del Palacio. Al parecer, no les interesaba lo que hicieran los pobladores... o quizás algunas serpientes estaban infiltradas entre ellos, disfrazadas como tales. Ese pensamiento la preocupó, por lo que se concentró aún más en su alrededor para evitar emboscadas. El problema era que, debido a la inmensa cantidad de gente reunida, era altamente estresante mantener a todos vigilados. Podría enfocarse sólo en un radio de algunos metros a su alrededor, pero eso la haría vulnerable a posibles ataques de arqueros o alguna emboscada similar.
No obstante la presión mental, la ventaja era que podía escuchar las conversaciones de incluso aquellos bastante alejados a su alrededor. Por desgracia, aparte de lamentaciones varias, tanto de pobladores y refugiados como de nobles y algún mercenario de los Lobos de Hierro, poco más pudo sacar en claro. Tan sólo que la situación, a pesar de no haber mejorado, al menos se había calmado: Los nobles aún se sentían inseguros ante la posibilidad de ser robados y asesinados, pero las revueltas habían disminuído. De hecho, se sentía una ligera paz en el ambiente, problablemente debido a que la gente ya había asumido la situación y trataba de seguir con su vida a partir de ahí.
Sin más dilación, entró a una de las tiendas, la cual también servía de albergue para gran cantidad de refugiados, pobladores y algún que otro noble. Pasó entre ellos decidida y segura, como siempre, a lo que los habituales del lugar le abrían el paso con duda y algo de temor. Alice aún no estaba acostumbrada a las multitudes, por lo que agradecía el espacio adicional que le brindaban a su alrededor. Se acercó al mesón del posadero, el cual se veía aburrido y algo ido, pensando seguramente en la situación circundante, o tal vez en las ventas que tenía actualmente. No obstante, en cuanto vio a la cazadora venir hacia él, se incorporó rápidamente, con una mezcla de confusión y temor.

—Ehh... Bienvenida a la posada Arenas Abrasadoras, forastera. ¿Qué es lo que deseas?
—Provisiones. Suficiente para 10 días.
—Oh, vaya. De acuerdo. Es comprensible el asegurarse el suministro de alimentos en tiempos como estos, ¿no?
—También necesitaré unas cuatro botas grandes de cuero para transportar agua.
—¿Vas a cruzar el desierto? Necesitarás más que esto de ser así. ¿O acaso te diriges a las Arenas Desoladas?

La cazadora no respondió nada y simplemente le quedó mirando fijamente. El posadero tragó saliva del nerviosismo.

—Eh, jeje. Yo decía porque... bueno, no sé. Ese lugar parece derrochar alegría, ¿no? Jaja.

El silencio de la cazadora tan sólo consiguió ponerlo más nervioso, por lo que bajó la mirada, como si estuviera concentrado en buscar las cosas que le habían pedido.

—Bueno, actualmente el valor de la mercancía ha subido dramáticamente... Con el cierre de la ciudad no han venido mercaderes, ¿sabes? Y claro, la gente asustada quiso aprovisionarse para sentirse segura... aunque luego su miedo fuera que le roben los víveres.
—Ya veo —dijo Alice, para luego poner una de sus bolsitas de oro sobre el mesón—. ¿Será suficiente con esto?
—Oh, sí. Sí. Siempre tengo guardada una reserva. En caso de que llegue gente como usted.

El posadero se dio la vuelta y entró a su bodega. La cazadora apoyó sus brazos en el mesón, esperando su vuelta.

Mientras esperaba, a la cazadora se le acercó una joven noble.

—Debes abandonar este sitio —le susurró—. A los Guardias Imperiales no les gusta la gente que no se deja intimidar. Eres una amenaza.
—Con que soy una amenaza, ¿te refieres para ellos o para ti?
—Para todos. Los guardias podrían tomar represalias contra nosotros pensando que te estamos ayudando.
—Ahora mismo tienen preocupaciones más apremiantes... Y por desgracia, no necesitan motivos reales para abusar de la gente.
—Por favor, sal de aquí pronto. Tú pareces alguien que pueda salvarse de este tormento.

La cazadora la miró a los ojos unos momentos. El sufrimiento que sentía la mujer no era por orgullo roto. Le dolía la situación a su alrededor, aún a pesar de ser de casta noble. Alice volvió la mirada hacia la puerta que había cruzado el posadero.

—Me encargaré de acabar con esto. Hasta entonces, mantente a salvo —le dijo en voz baja, sin apartar la mirada de la puerta.

La mujer asintió con la cabeza y se dio vuelta para volver a su rincón mientras murmuraba para sí «Arena y luchas. Debo dejarlas atrás. Tal vez me mude a Tristram. Escuché que la región es pacífica y verde».

—Créeme cuando te digo que no quieres ir allá —le advirtió Alice, aún a pesar de que no le hablaba a ella.
—¿Por qué lo dices? — preguntó confundida la noble—. ¿Has estado en Tristram? ¿Acaso crees que es peor que lo que estamos padeciendo acá?
—Tan sólo toma el consejo.

Al ver que la cazadora de demonios ya no le prestaba atención, la mujer se retiró del lugar. La situación de las demás personas en la posada era similar: Cada uno se habiá dispuesto en un rincón, con las pocas cosas que habían podido llevar consigo. Algunos se lamentaban más que otros, aunque por algún motivo se veían más tranquilos que la vez aquella en la que acababan de llegar a la ciudad. ¿Quizás los sucesivos golpes en los planes de Belial habían conseguido que el Señor de las Mentiras se centrara más en ellos que en los habitantes de la ciudad? De ser así era una señal de que iban por buen camino... y de que las cosas se complicarían pronto. Tendría que estar preparada, tanto como para lo que habría de organizar Belial como lo que podría estar planeando Zoltun Kall una vez vuelva a la vida.

El ruido que hicieron unas cajas al chocar con la puerta la hizo concentrarse nuevamente en el posadero, el cual se tambaleaba ligeramente por el peso de la carga que llevaba.

—Bien, aquí tengo lo que me pidió: Diez raciones de pan, frutos secos, semillas, algo de carne seca y las botas de cuero para el agua. Podrá llenarlas en la fuente de la plaza.
—Poco producto para tan alto precio.
—Como le expliqué anteriormente, la escasez ha hecho que suban los precios.
—Algo de lo que pareces sacar bastante provecho, ¿no?
—Bueno, he de reconocer que todos los expulsados de la ciudad fueron de gran ayuda para mi negocio. Es una pena que el Emperador no haya enloquecido antes.

Alice le dio una mirada suficientemente dura como para que el posadero se callara. Si había algo que le hiciera enfadar casi tanto como el ataque de criaturas demoníacas contra aldeanos indefensos era las personas que se aprovechaban del dolor de otros para enriquecerse. No eran mejores que los mismos demonios a sus ojos. No obstante, tenía la disciplina necesaria para controlarse y no dejarse llevar por un ansia justiciera, como podría hacer Kormac. Simplemente tomó las cosas en silencio y las fue organizando en los múltiples ganchos y correas de su armadura.

—El agua de la fuente que mencionaste, ¿de dónde proviene? —preguntó Alice, sin dejar de hacer lo suyo.
—Toda el agua de la ciudad proviene del Oasis de Dahlgur. Desde hace un par de semanas el flujo había disminuído notablemente, pero he escuchado que hace poco las fuentes volvieron a los niveles normales.
—¿Ahora llega más agua, dices?
—Así es. Bueno, al principio nos preocupamos pues vino con gran cantidad de lodo y restos. Además tenía un olor nauseabundo, pero luego comenzó a aclararse. Parece que se había bloqueado algún lugar de los acueductos. Por fortuna algo hizo que se destapara.
—Ya veo... (Me alegro que la explosión que causó esa maga loca no haya taponado más el acueducto, aunque...). Entonces, ¿qué tal está el agua ahora mismo?
—Dicen que se puede tomar... pero yo prefiero sacar agua de los pozos. La gente cavó varios luego de que el agua del oasis comenzó a escasear. Hay uno detrás de la posada, unas casas más allá, por si prefiere.
—Gracias por la información.
—Este...
—¿Ocurre algo?
—Es algo que he querido preguntarle desde que la vi... Escuché que eres responsable de la destrucción del Aquelarre. ¿Es verdad?
—... ¿Por qué preguntas?
—Por curiosidad... y para agradecerle igualmente. Creo que esos tipos estaban mal de la cabeza, ¿no es así?
—Decir eso sería poco, pero sí. Colaboré en su exterminio y en el de su líder.
—Oh, eso es maravilloso. Aquí todo son rumores, ¿sabes? Es bueno tener certeza de algo. ¡Y en especial el de saber que la mujer que acabó con ellos haya venido a mi posada! Es un honor. Muchos querrán pasar la noche aquí.
—¿Es un honor porque sirve de publicidad?
—Bueno, también, pero...
—Adiós.

La cazadora se dio media vuelta y se dirigió a la salida. Las miradas de los pobladores y refugiados del lugar posaban sus miradas tristes sobre ella. Como si suplicaran los sacaran de la situación en la que estaban. Había visto esas miradas antes, pero nunca en tal número. El sufrimiento que Belial había causado era imperdonable. Conseguirían esa Piedra Esencial, sin importar lo que cueste.

Ya fuera de la posada, y mientras buscaba alguna otra tienda que le pudiera ofrecer algo útil para el viaje, un tipo se le acercó por detrás.

—¡Dame todo el oro y las joyas!

La cazadora se dio vuelta lentamente. El ladrón vestía como un noble, aunque tenía la túnica algo ajada y una mirada entre pícara y de sufrimiento, aunque éste último sentimiento se acrecentó al ver el brillo de los ojos de Alice bajo su capucha.

—Dámelos... Por favor.

La muchacha se sonrió maliciosamente. Abrió su capa, dejando ver el surtido de cuchillos, chakrams y explosivos que tenía, además de sus ballestas de mano enfundadas. Luego puso sus manos en la cintura, en actitud desafiante.

—Interesante. Muy bien. Me rehúso a darte mis objetos de valor. Haz que lo lamente.

El maleante comenzó a sudar frío y dejó salir una risita nerviosa.

—¡Ajá! Ehhh, je je je ¿pensaste que intentaba robarte? ¡Fue una broma! Ja ja ja ¡Buen día para ti!

Iba a retirarse, pero una voz a sus espaldas le hizo sentir un escalofrío que le recorrió toda la espalda.

—Oh, no. No te irás así sin más.
—Ehhh, yo no he hecho nada. ¿Qué quieres? ¿Quién eres?
—Quiero ver que le robes hasta la última moneda. ¡Ahora!

El tipo miró asustado a la mujer parada detrás de él, la cual vestía un atuendo noble, pero a diferencia de los que conocía, tenía una mirada decidida y estaba conjurando unas pequeñas esferas de energía violácea alrededor de su mano izquerda en tanto una suave aura brotaba de su cuerpo y en especial de sus ojos, haciéndolos brillar con un ligero color púrpura.

Alice: ¿Qué es lo que tramas, Natasha?
Natasha: Nada. Sólo estaba algo aburrida y me pareció un espectáculo interesante el que propuso este tipo.
Rashid: T-Te equivocas. Sólo soy un noble. Me llamo Rashid. Me expulsaron del palacio hace unas semanas y...
Natasha: Con túnica de lino o harapos de tela un ladrón es un ladrón. Y robar es lo que hacen los ladrones, así que ¡Hazlo!
Alice: Déjalo. Sabes que ni siquiera lo intentará.
Natasha: Ya lo intentó. Y quiero ver cómo termina.
Rashid: No... Yo... Sólo quería hacerle una broma. La confundí con una amiga.
Alice: ¿Oh? ¿Eres amigo de una cazadora de demonios? Eso es extraño. No solemos hacer amistades. Quizás la conozca. Dime su nombre.
Rashid: No... No creo que la conozcas. Y... Tengo que irme. En serio.
Natasha: Hmmm, quizás le haga falta un estímulo...
Rashid: ¡No!, ¡No, por favor!

La arcanista cargó algo de electricidad en su mano derecha y la levantó lentamente. No obstante, la ojos de angustia y desesperación del ladrón mostraban que estaba tan aterrado que no atinaría siquiera a intentar escapar.

Aburrido —soltó la taumaturga, dando un resoplido y deshaciendo los conjuros—. Mejor vuelvo a lo mío. ¡Lárgate antes que decida entretenerme con tu lamentable persona!
Sí... sí. Me voy. Me voy ahora mismo.

El ladrón salió corriendo hacia el centro de la plaza, perdiéndose rápidamente en medio de la multitud.

—Yo venía por las provisiones. ¿A qué viniste exactamente tú, Natasha?
—De tanto cruzar por esas apestosas cloacas mi fina vestimenta ha perdido los brillantes y hermosos colores que tenía. Quiero recuperar su elegante aspecto original.
—¿Aún te preocupas por eso?
—Es cosa mía. Si a tí te gusta andar de café y amarillo, cosa tuya.
—Sirve bien para camuflarse en estos territorios. Aunque... yendo con ustedes eso poco importará.
—Bien, ve a lo tuyo y yo a lo mío.
—Pues entonces apresúrate. No te esperaremos mucho tiempo.
—Lo mismo digo.

Dándose media vuelta, la arcanista se dirigió hacia la tienda de Tilnan, quien vendía la mayor selección de tintes. Alice meneó la cabeza y fue en busca de otro lugar en donde pudiera conseguir algo mas de suministros. Lo que ahora tenía estaba bien para dos o quizás tres días de caminata, pero la energía extra que gastarían si les tocaba luchar como venían haciendo reduciría la duración de la comida a tan sólo un día. Si consiguiera algo que pudieran transportar y consumir sin necesidad de tener que preparar sería lo ideal. Aún si no durase mucho, como pueda ser la fruta. En ese caso tan sólo sería lo primero en ser consumido.
A las tiendas restantes pocos víveres les quedaban. La mayoría de los comerciantes de la ciudad había pasado a dejar las especializaciones y en cambio ahora vendían un surtido de objetos, como utensilios de cocina, algo de ropa e incluso restos aprovechables de alguna vivienda destruída de las afueras de la ciudad. También podían encontrarse algunas armas y piezas de armadura, pero ninguna tenía la calidad o resistencia necesaria para ser útiles en la campaña que estaban emprendiendo.
Mientras andaba, aún prestaba atención a las conversaciones de los pobladores y refugiados a su alrededor.

Refugiado: Hay un movimiento clandestino para derrocar al Emperador. Por eso nos tienen atrapados aquí afuera. Están intentando amansarnos.
Plebeya: Escuché que el Emperador es prisionero de sus propios guardias. ¿Será verdad?
Plebeyo: ¿Por qué nadie puede ver que la tiranía se está terminando?
Refugiada: No puedo quitarme la sensación de que algo terrible sucederá muy pronto.
Plebeyo: No podrían detenernos si atacáramos las puertas todos juntos. ¿No?
Refugiada: Empiezo a creer que tal vez sobrevivamos a todo esto.
Plebeya: Todo gracias al Emperador.
Refugiada: Escuché que hay gente más poderosa que el Emperador de nuestro lado... ¡héroes del Oeste!
Plebeya: Eso es una fantasía.
Alice: Hmm. Como pensaba, la confusión reina en entre estas personas. Belial está tratando de engañar a la gente... Pero no como pensaba que lo haría. ¿Por qué negar nuestra existencia? ¿Tal vez para atribuir nuestros éxitos a él mismo? O tal vez le convenga negarnos para que así el pueblo pierda las esperanzas... No importa. Lo enfrentaremos eventualmente y acabaremos con esto.

Luego de un rato recorriendo las tiendas, establecidas y artesanales, apenas pudo conseguir un poco más de semillas y algunos frutos secos. Considerando que ya le había dedicado suficiente tiempo a esto, la cazadora se encaminó de vuelta al campamento.
Los aventureros salieron de los portales azulinos. Ahora que tanto Itzlacoliuhque como Coyolxauhqui podían crear los suyos propios, la cantidad de éstos empezaba a incomodar.

—Bien, estaremos aquí sólo treinta minutos —comunicó la cazadora—. Procuren equiparse bien y abastecerse de suficiente agua. Pueden dormitar un poco si así lo prefieren.

Aunque Kormac, Gilgamesh, Itzlacoliuhque y Eirena se quedaron escuchándola, los demás ya habían partido a hacer lo suyo, lo que molestó ligeramente a Alice.

«Tsk. Esa maga ya me está pegando sus manías» pensó, al darse cuenta de que, como su compañera, le empezaba a irritar el que no le prestaran atención cuando hablaba.

Leah se encontraba con su madre, practicando algún conjuro o tal vez mejorando el control de su poder oculto. Tyrael, como de costumbre, se hallaba oteando el horizonte hacia Caldeum, con la esperanza de que pudiera encontrar algún indicio de Belial. Las santeras se ubicaron un tanto alejadas de los demás: Coyolxauhqui jugaba con sus mascotas en tanto su hermana la observaba divertida. Natasha se fue detrás de una de las carpas, probablemente a tomar un baño. Lyndon, por su parte, no se veía por ningún lado. Quizás había bajado a Caldeum a ver si podría birlar algo o estaría intentando ligar con alguna chica.
La cazadora soltó un suspiro y se dirigió donde Edrig.

El herrero se encontraba calentando unos fierros en el horno. Parecía un tanto sorprendido.

—¿Cómo va todo, Edrig?
—Parece que no tan bien como ustedes. Esta vez sí que terminaron pronto.
—Ojalá fuera así. Sólo venimos a reaprovisionarnos antes de cruzar el desierto.
—¿De verdad van a cruzar el desierto? He oído que nadie que ha sido envíado allí ha sobrevivido.
—Por eso necesitamos equiparnos bien. De todos modos, no es cruzarlo nuestra misión, sino encontrar la sangre de Kall.
—Buscar algo allí puede ser más difícil que tener que atravesarlo.
—Estoy consciente de ello, pero con suerte Zoltun Kall tendrá alguna pista.
—Les deseo suerte. No quisiera que, luego de enfrentar tantos peligros, perecieran por el calor en ese lugar infernal.
—Hay demasiado en juego como para caer aquí. No lo haremos, Edrig
—Eso espero. De todos modos cuídense.
—Estaremos bien. ¿Qué tal va la forja?
—Avanzando, pero apenas tuve tiempo de desguazar los objetos que me entregaron antes y hacer algunas prácticas. No tenía previsto que volvieran tan pronto.
—No hay apuro, Edrig. Esto es tan sólo una preparación antes del enfrentamiento con Belial. Para entonces sí que necesitaremos todo lo que nos puedas conseguir.
—No te preocupes. Procuraré que estén lo mejor equipados posible para entonces.
—Bien. Tengo que reunir algunas cosas antes de partir. Te dejo con tu forja.
—Estaré esperándoles con equipo nuevo. Tengan cuidado allá fuera.
—Gracias.

La cazadora se alejó del carretón del herrero y se dirigió al medio del campamento. Todavía debía haber suministros suficientes en alguna de las carretas de la caravana, por lo que fue a comprobarlo.
Mientras, la arcanista terminaba su baño. Harto le había hastiado el tener que cruzar las cloacas. y no pensaba permitir que el hedor la acompañara por el desierto también.
Aunque ella estaba lista, su ropa no. Había creado un pequeño ciclón al cual había agregado algo de hielo derretido para lavar su ropa. También había vuelto a conjurar un muro de hielo alrededor por si Lyndon quería fisgonear otra vez. Por su bien que no lo intentara. No andaba muy de buenas ahora mismo por todo lo que había tenido que pasar. Estaba pensando en ello cuando unas pequeñas prendas de ropa púrpura cayeron desde el otro lado del muro de hielo.

—¿Te puedo pedir ese favor de nuevo, Natasha?
—¿Ah? Ya te dije que no soy tu lavandera, Eirena.
—Por favor. No tengo nadie más a quien pedirle y... bueno, he aguantado el olor hasta ahora, pero en verdad es muy desagradable... Por favor. ¿Sí?
(Suspiro) De acuerdo, pero será la útlima, ¿vale?
—Muchas gracias, Natasha ♥
—Esta chica... Espera, si me tiraste tu ropa, ¿qué estás usando ahora?
—Bueno, ahora mismo está fresquito, así que no me importó...

Parte del muro de hielo se derrumbó, dejando ver a la arcanista, quien le hacía señas con una mano para que entrara mientras con la otra se cubría los senos. Luego de que la hermetista le obedeciera volvió a levantar el muro.

—¿Cómo se te ocurre andar por ahí desnuda con ese Lyndon dando vueltas por ahí?
—No lo he visto desde hace un rato. Además, ya no aguantaba estar con eso puesto y me preguntaba si...
—Sí, aún tengo suficiente agua. Puedo crear más derritiendo el hielo, pero, ¿tú no podías conjurar agua igualmente?
—Bueno, sí. Pero no tengo la habilidad de manipularla como lo haces tú.
—Sólo debes mantenerla en movimiento, en un flujo constante. También te puedes ayudar con un poco de viento si hace falta.
—Me lo imaginaba. Aunque mi fuerte es la ilusión. Mi manejo de los elementos es un tanto escaso.
—Ya veo. Pero entonces al menos conjura una ropa ilusoria o algo así cuando te quites la real.
—Oh, esa es una buena idea. Lo intentaré luego.

La arcanista se sonrió dando un suspiro. Como ya había terminado de ducharse, se sentó en un rincón mientras Eirena se bañaba y la ropa de ambas terminaba de lavarse en el ciclón que había creado. No le costaba tanto como pensaba mantener el conjuro, aún a pesar de no estar completamente enfocada en ello, lo que le hizo preguntarse el porqué no resultaba así cuando luchaba. Luego de un rato pensando llegó a la conclusión de que bajo el estrés de la batalla su resistencia se veía mermada, además de que debía ocupar más poder arcano para conseguir que los conjuros hicieran el mayor daño posible, lo que hacía que éstos fuesen más inestables y necesitaran una mayor concentración para mantenerlos.

Entretanto, Lyndon volvía de Caldeum. Se veía alegre aunque un tanto cansado. Se dejó caer al lado de uno de los carromatos de la caravana, dejó su bolso a un lado y se dispuso a tomar una siesta apoyado en una de las ruedas.

—¿De nuevo delinquiendo, Lyndon? —le preguntó el monje, sin abrir los ojos mientras meditaba.
—¿De qué hablas? Acabo de llegar.
—Exactamente. ¿De Caldeum, no es así?
—Vamos, sólo fui a comprobar el estado de la ciudad desde la última vez.
—Eso es poco crreíble.
—No puedes culparme de algo si no me has visto hacerlo.
—Los dioses me dan la sabidurría necesarria para llegar a la verrdad sin necesidad de verrla.
—Arghh. Haz lo que quieras. Tan sólo déjame dormir.

Cerró los ojos para intentar dormir nuevamente, pero entonces fue el templario quien lo interrumpió, quien venía desde el sendero a Caldeum.

—¡Al fin te encuentro, truhán! ¡No te perdonaré el que hayas robado a los refugiados!
—¿Robar a los refugiados? Descuida. Nunca haría algo tan bajo.
—¿Entonces por qué te acercabas a hurtadillas a ellos?
—¡Pues para no ser descubierto por la Guardia Imperial, por supuesto! Sabes que nos buscan, y no era lo mejor que descubrieran que estábamos allí, aunque con lo poco disimulado que eres seguro ya se enteraron.
—No te creo una palabra.
—Sabio proceder.
—¿Entonces reconoces tu latrocicnio?
—Nunca dije eso.
—Jeje, parece que hoy no podrás dormir —rió Coyolxauhqui.

La santera aún se encontraba jugando con sus mascotas, aunque pronto se apoyó en el jayán para descansar y se quedó rápidamente dormida. Sus perros zombi se acercaron entonces y se acurrucaron junto a ella. El gigante en tanto simplemente se dejó caer, levantando una pequeña nube de arena. Itzlacoliuhque, por su parte, había preparado unas cuantas hierbas y algunas otras cosas antes de guardarlas en su y tenderse sobre la arena para tomar una siesta.

—¿Entonces cuál era el motivo por el que bajaste a la ciudad? —continuó el templario.
—Ya te lo dije. Informarme sobre el estado de la ciudad y la gente. ¿Sabes cuántos refugiados han llegado? ¿Cuántos nobles hay? ¿Guardias? ¿No? Pues porque no averiguas.
—Los mercaderes estaban gritando que les robaron. Sólo pudiste ser tú, truhán.
—¿Sólo yo? ¡Qué ingenuo eres, Kormac! ¡Hay cientos de refugiados en esa zona, sin dinero ni nada que comer! Cualquiera de ellos pudo haber sido.
—Los mercaderes no se dieron cuenta hasta que ya se había cometido el delito. Sólo tú podías haberlo hecho.
—Te agradezco que reconozcas mis habilidades, pero no puedes culparme de algo que no has visto.
—Déjalo, Kormac —dijo la cazadora, saliendo de una de las vagonetas—. No conseguirás que cambie ni que se arrepienta. Mejor intenta descansar. Partimos en 20 minutos.

La cazadora bajó del carromato y se apoyó en una rueda para dormitar un poco. Lyndon se acomodó ligeramente, a lo que la muchacha respondió: «Ni lo intentes, Lyndon». El truhán quedó quieto un momento antes de apoyar nuevamente su espalda en el carretón tras él, cerrar los ojos y dormir. O al menos, simular que dormía.
Kormac, por su parte, se sentó cerca de la carreta de Edrig para poder tener vigilado al truhán, el cual no le hizo mucho caso. De hecho, ya estaba dormitando.
En eso, el muro de hielo se desplomó, comenzando a derretirse rápidamente.

Natasha: Eso se sintió de maravilla. Me hacía falta.
Eirena: Jejeje, sí. Fue vigorizante.
Kormac: Oh, ¿dónde estaban? Pensé que habían bajado a la ciudad
Natasha: ¿Que te importa? No ando preguntándote en lo que andas, así que déjame tranquila.
Gilgamesh: Porr un momento crreí que estabas de buen humor.
Natasha: Pues sí, pero es así como empiezan y luego termino irritada por su culpa.
Eirena: Pero aún no han hecho nada. No te pongas así, Natasha. Me entristece que peleen.
Lyndon: Eso es cierto, Naty. No tenemos porqué pelear.
Natasha: Ya te he dicho que no me llames así.
Lyndon: Vale, vale. Hmmm, pero en serio, ¿dónde andaban? Oh, ¿estaban en ese pequeño iglú que sueles invocar?
Natasha: Sí, ¿y qué?
Lyndon: Oh, vaya, mujer. Si iban a hacerlo entre ustedes me hubiesen avisado. Realmente disfruto de esas... escenas.

La arcanista levantó una ceja antes de lanzarle un orbe arcano al truhán, el cual saltó hacia un costado para evitar la explosión, la cual destrozó la rueda de la carreta en la que se apoyaba, haciendo que el carromato se inclinara un poco. Natasha continuó con un despliegue de relámpagos tratando de acertar al truhán, pero éste iba lanzando hacia atrás varias puntas de flecha mientras corría, las cuales atraían los arcos eléctricos.

Eirena: ¿Por qué siempre tienen que terminar así?
Natasha: ¡Porque este tipo siempre se pasa de la raya!
Lyndon: ¿Acaso tú no ahora mismo?
Natasha: ¡Cuando te acierte estaré conforme!
Lyndon: Vamos, no importaba si no participaba de la orgía, pero al menos hubiese querido verlas.
Eirena: ¿De qué estás hablando?

El truhán se deslizó por debajo de una de las carretas, consiguiendo perder a la arcanista por unos momentos. Ésta trató de rodear el carromato para alcanzarlo, pero Lyndon conseguía adelantarse a sus movimientos, manteniéndose siempre en el otro extremo.

Eirena: ¿A qué te refieres con todo eso, Lyndon?
Lyndon: Vamos, sé que te gusta Natasha, pero también puedes estar conmigo. No soy celoso.
Eirena: ¿Qué? ¡Somos amigas nada más!
Lyndon: Jeje, sí. Eso dicen siempre.

Estaba terminando la frase cuando un pozo de fuego se apareció frente a él. Las llamas rápidamente se arremolinaron, formando tres cabezas como de serpiente, las cuales comenzaron a escupir bolas de fuego hacia él. Ante el ataque sorpresa el truhán se tiró al suelo para evitarlas. Iba a retroceder cuando vio que Natasha venía en esa dirección, por lo que se deslizó nuevamente por debajo del carromato. No obstante, esta vez al otro lado la arena había sido congelada, por lo que resbaló y no pudo cambiar de dirección para escapar.

—¡Ahora te tengo! —exclamó la arcanista, cargando un orbe arcano en su mano.

Antes que lo lanzara, Lyndon estrelló una pequeña esfera contra el suelo congelado, liberando una cortina de humo. La explosión de la bola de energía lanzada por Natasha sólo disipó parcialmente la niebla generada.

—Oh, no. No te escaparás de nuevo —amenazó la taumaturga, poniendo sus manos delante y conjurando un torrente arcano hacia la ubicación en que su oponente había desaparecido.
—¡Ya déjalo, Natasha! —avisó el monje, sin cambiar su posición de meditación.

No obstante, aún a pesar de las numerosas explosiones, Lyndon había conseguido escapar y continuó corriendo sigilosamente hasta ponerse detrás de la hermetista.

—Oye, Eirena —le dijo el truhán—. Admiro la capacidad que tienes para seducir. ¡Incluso conseguiste a Natasha! ¿Por qué no la usas conmigo?

La hermetista no dijo nada y sólo puso su mano sobre el hombro de Lyndon. La arcanista se percató de ello y detuvo el conjuro.

—¡Eso, Eirena! ¡Mantenlo ahí para que pueda darle!

Antes que pudiera conjurar algo, una mano le apretó fuertemente la muñeca. Se volteó sólo para encontrar la mirada dura del monje sobre ella.

—Es intolerrable que en cada ocasión que pueden ustedes terrminen luchando.
—Estoy de acuerdo, calvito. Pero creo que esta vez no es a mí a quien debes detener.

Dirigió esta vez su mirada hacia delante a lo que el monje la siguió, percatándose que Eirena tenía agarrado del cuello de la camisa a Lyndon, apretádolo contra el carromato cercano.

—Soy capaz de aprisionar las mentes de mis enemigos y arrancarles la vida. ¿Quieres comprobarlo? —le susurró acercándose a su rostro, con una mirada aún más tétrica que Alice y más sádica que la de la Natasha.
—Uhm, bueno, esa no es una frase demasiado amistosa —respondió el truhán, tragando saliva.
—¿Ahora también ella? —se lamentó Gilgamesh, soltando un largo suspiro.
—¡Ya es suficiente, todos ustedes! —gritó la cazadora al tiempo que tres granadas hacían explosión.

Todos se quedaron quietos por un momento. Alice se veía algo más sombría que de costumbre. No parecía andar de buen humor. O quizás sólo fueran las ojeras por el poco sueño que habían tenido los últimos días.

Alice: Parece que todos ustedes están bien descansados si tienen tanto ánimo para empezar a destrozar el campamento. ¡Deberían guardar esas energías para usarlas contra Belial!
Natasha: Bueno, aunque una siesta rejuvenecedora vendría bien hay algunos individuos que no dejan de incordiar.
Lyndon: Oye, fuiste tú la que lanzó todos esos conjuros bulliciosos.
Eirena: Oh, ¿te despertamos, Alice?
Alice: No, en lo absoluto. Aún sigo durmiendo.
Lyndon: Creo que está molesta.
Natasha: Muy perpicaz, Lyndon. Por cierto, ya puedes soltarme, calvito.
Gilgamesh: ¡Ya te he dicho que no me llames así!
Natasha: Vale, no lo haré. Ahora, ¿podrías soltarme, por favor? ¿O acaso tengo que liberarme yo?
Gilgamesh: De acuerrdo. Perro procurra no arrmar más alborroto.
Natasha: Sí, sí. Ya sé.
Kormac: ¡Eso es lo que se consigue con llevar a este truhán con nosotros!
Lyndon: ¡Eh, que no fui yo quien inició todo!
Alice: ¡No empiezen ustedes ahora! Ya hemos hablado de esto antes. Kormac, mientras él quiera seguir viniendo con nosotros puede hacerlo. Lyndon, ya sabes cómo es Natasha. Cuida tu lengua cuando estés cerca de ella.
Natasha: Y parece que no sólo cerca de mí. ¿Cierto, Eirena?
Eirena: Yo... no... Lo siento.

La arcanista se acercó a ella y le puso la mano sobre su hombro mientras sonreía.

Natasha: No. Está bien. Está MUY bien. Ya era hora que también tú pusieras a Lyndon en su sitio. Realmente se pone pesado en ocasiones.
Lyndon: ¿Cómo que pesado? Trato de ser lo más agradable que puedo.
Eirena: No debí... Después de todo somos compañeros.
Natasha: Se merecía que lo pararas. Aunque fue una sorpresa. No me esperaba que pudieras actuar así.
Eirena: Este... Quizás he estado mucho tiempo con ustedes... ¿Tal vez? ♥
Natasha: Hmmm. Puede ser.
Lyndon: Claro. Ahora todos se meten con el pobre sujeto marginado de la sociedad.
Gilgamesh: Tú te lo buscas, Lyndon.
Lyndon: Ah, por favor. No necesito más reproches por hoy.
Gilgamesh: Si cambiarras tu conducta no tendrrías estos prroblemas.
Lyndon: ¿Y dejar de ser yo? ¿Dejar de disfrutar la vida y de ser un amargado como ustedes? ¡Paso!
Kormac: Es indigno disfrutar cuando afectas a los demás. ¡Eirena nunca se había comportado así!
Eirena: Lo siento. De veras.
Lyndon: Pues creéme no fue de mí que aprendió esas reacciones.
Gilgamesh: Es verrdad. Natasha...
Natasha: Sí, sí. Yo también me controlo, Eirena sigue siendo la chica alegre y Lyndon recibe mis proyectiles. Todos felices.
Lyndon: ¿Cómo que todos felices con eso?
Alice: Bien. Si ya estamos en paz bajo a la ciudad a por provisiones. No hay suficientes aquí para todos. Y la búsqueda será larga, me temo.
Some time has passed from the last journal (Let's not count the Easter one :icondragonkekeplz:). In the end, this month I couldn't be as productive as I wanted either. To finish the last drawing "took me" a month. In quotation because, although it was the time between I started and finish it, there's no way it could take so long, and I guess I found the reason of so much procastination: The best moment for draw something is precisely when the idea comes, when the inspiration is in the air, when the wish of drawing is there. If it's drawed later, that passion fades, and, although working on that, it's not the same.
Normally I had a list for things to do in the day for avoid procastination, but then I forced myself to do things I already didn't want. So I changed it for a list of projects and ideas, so I can choose what to do in the moment. Hope I don't hesitate now about what to do exactly XD

I have the intention of do a couple projects and several drawings. I'm not out of ideas, but I hope now I can stop thinking about what to do and instead I just do it :iconherotimeplz:



Tiempo ha pasado del último journal (Bueno, no contemos el de Pascuas :icondragonkekeplz:). Contrario a lo que esperaba, este mes tampoco pude ser tan fructífero en lo que a arte se refiere (Hmm, creo que en nada prácticamente :iconmiseryplz:). Terminar el último dibujo "me tomó" un mes. Entre comillas porque, aunque es el tiempo que pasó entre que lo empecé y lo terminé, de ningún modo debía tardar tanto, y creo que encontré la razón de tanta procastinación: El mejor momento para dibujar algo es exactamente cuando uno tiene la idea, la inspiración, el deseo de hacerlo. Si se deja para después ese deseo disminuye y, aunque ya se esté trabajando en ello, no se sienten las mismas ganas. Claro, a veces hay complicaciones para llevar el dibujo a cabo (Como inspirarse en un bus, a medianoche cuando los ojos no dan para más o cuando uno está haciendo otra cosa).
Normalmente tenía una lista de cosas que hacer en el día para evitar el divagar y el dudar qué hacer, pero irónicamente eso, junto con seguir trabajando en un dibujo cuyas ganas se habían ido, hicieron que otras ideas, y por tanto otros posibles dibujos, vinieran y se fueran. Así que, para evitar esto, quité la lista diaria y sólo dejé un listado de ideas y proyectos. De este modo puedo hacer lo que tenga ánimos en el momento. Temo que esto me lleve a una indecisión sobre qué hacer a continuación, pero al menos ya no podré decir que "no tengo idea que hacer" XD

Por intención, tengo un par de proyectos grandes, además de varias ideas para dibujos. Los primeros los tengo aparcados hasta que termine con los experimentos y sepa que puedo terminar el proyecto (Y no suceda lo mismo que el fanfic de Diablo 3, que avanza a paso de caracol herido). De los dibujitos, usaré algunos para agregar un par más de entradas a un concurso antes de ponerme un poco más en serio con esto. O quizás debiera decir más decidido, pues también a veces, por tomar esto casi como un trabajo, termino estresándome innecesariamente.

Bueno, al menos el dibujo está terminado. A ver qué se me ocurre para las siguientes participaciones, que no volveré a cometer el error de comenzar otro dibujo que ya no tenga ganas de hacer. Quedarán aparcados hasta que vuelvan las ganas :-)
  • Mood: Artistic
  • Listening to: Miracle of Sound
  • Reading: Tutorials
  • Watching: Fairy Tail
  • Playing: Final Fantasy VIII
  • Eating: Bread with mermelade
  • Drinking: Coffee

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:iconkoikii:
Koikii Featured By Owner Feb 13, 2015  Hobbyist Digital Artist
Hola Tsword-Kun!! <33
I just wanted to thank you!! You comment on every single one of my drawings and reply to me, and that means a lot. Thank you very much!!
Sorry if this seems weird, I just haven't been as active lately and I just wanted to say thank you for all the lovely support and faves and comments you've given me over time!! :hug:
Again, thank you very, very much!!
Reply
:icontswordz:
TswordZ Featured By Owner Feb 13, 2015
thanks, ame-chan! :icondragonglomp:

I like to watch your works and don't worry. I know a lot about being inactive :icondignitylaughplz:

Ok, maybe mine is for blocks and... well... :iconmiseryplz:  Never mind, I'm working in new projects and I have lot of ideas, so I'm feeling better right now :icondragonxd:

Ehhmm, what was I writing..? Ah, yes. Although you have been a bit inactive lately you keep uploading work from time to time, so don't worry. We love to see your works and your style. Keep with it! (And try new things, too :icondragonkekeplz:)
Reply
:iconkoikii:
Koikii Featured By Owner Dec 25, 2014  Hobbyist Digital Artist
Feliz Navidad Tsword-Kun ^u^
Reply
:icontswordz:
TswordZ Featured By Owner Dec 25, 2014
Muchas gracias, ame-chan :icondragonhug:

Feliz Navidad para tí y para los tuyos :icondragonshy2plz:
Reply
:iconjenni1966:
jenni1966 Featured By Owner Dec 7, 2014  Hobbyist Traditional Artist
Bunny Emoji-87 (Thanks) [V5] 
Reply
:icontswordz:
TswordZ Featured By Owner Dec 7, 2014
You're very welcome :icondragonshy2plz:
Reply
:icona-m-a-p:
A-M-A-P Featured By Owner Nov 24, 2014  Professional Digital Artist
May I kindly ask for your words on my newest piece ?
I Am Trapped
I must warn you though, that you might, or might not, find it disturbing.
I also sent you a Llama, Fav'd some of your works and I became a watcher! :D
Wolf Uhh 
Reply
:iconvayneik:
Vayneik Featured By Owner Nov 24, 2014
Thank you very much for the favs. :)
fav.me/d7ttjk1
fav.me/d82tj06
fav.me/d84wupi
Reply
:icontswordz:
TswordZ Featured By Owner Nov 24, 2014
You're very welcome :icondragonshy2plz:
Reply
:iconjenni1966:
jenni1966 Featured By Owner Nov 23, 2014  Hobbyist Traditional Artist
Neko Emoji-42 - (Kawaii Admiring) [V3] 
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